En defensa del #MeToo
El suicidio de Armando Vega,
exbajista de Botellita de Jerez, tras ser denunciado en redes como acosador de
niñas, ha generado un alud de críticas al movimiento #MeToo. Aunque Armando fue
claro en su carta póstuma cuando dice: “No
se culpe, pues, a nadie de mi muerte”, la opinión pública ha atacado con
furia al movimiento #MeToo y, con ello, a todas las mujeres que se atreven a
alzar la voz contra sus abusadores.
A continuación presentamos
algunos de los argumentos más frecuentemente utilizados en redes y en artículos
periodísticos de opinión para demeritar al #MeToo e incluso abogar por su
desaparición. Creemos que es fundamental defender colectivamente al #MeToo (en
realidad, en defensa de las mujeres que se están enfrentando a sus agresores)
por los alcances que éste ha tenido y la relevancia que ha cobrado en el
proceso de visibilización de la violencia*, no podemos dejar de perder la mira
entorno al hecho fundamental: la violencia sistemática y estructural hacia las
mujeres.
1. “Los colectivos feministas están fuera de
control”.
Esa ha sido la
expresión de muchos hombres del medio artístico y de la sociedad mexicana en
general. A diferencia de muchos, nosotrxs no logramos percibir la agresividad,
revancha o saña con la que afirman se hacen las denuncias en el #MeeToo;
tampoco vemos el separatismo o exclusión de hombres de la escena -incluso han
habido varios hombres que también han denunciado violencias que han sufrido, visto o ejercido.- El #Metoo se trata de
denunciar públicamente actos de acoso, abuso o violencia sexual ejercida por
hombres, se trata de un ejercicio de visibilización colectiva de un problema
que, si bien no se resuelve denunciando públicamente, sí es un comienzo
importante si pensamos en lo difícil que es el que una víctima sea capaz de
reconocer, enfrentar y externar su caso. Se trata de llenar un vacío que ni las
instituciones ni la propia sociedad han sido capaces de llenar. No hay formas
para canalizar los casos. Es casi imposible que los acosadores, violadores o
incluso asesinos se sometan a un proceso legal o sean llevados ante la justicia.
(Vaya, si ni siquiera es fácil que tu propia familia o conocidos te crean,
apoyen o ya de menos no te echen la culpa o te revictimizen a la hora de
externar el abuso del que fuiste objeto -eso si le dan la importancia que
amerita-. Siendo que el 23% de las violaciones son perpretadas por familiares, 60%
por sus compañeros, parejas o ex parejas y 12% en el ámbito de su propia
comunidad).
Así que, lo que
está fuera de control no es el #MeeToo ni los colectivos feministas. Lo que en
verdad está fuera de control es la violencia que sufrimos las mujeres en
México. Imaginen ser mujer en un país donde ocurren 10 feminicidios diarios; una
mujer es violada cada 4 minutos; donde hay cifras inimaginables de acoso en las
calles; salarios 35% menores al de hombres por el mismo trabajo; incontables
casos de mujeres y niñas en redes de prostitución sostenidas por el crimen
organizado en complicidad con el Estado ¿Qué es lo que está fuera de control?
2. “#MeToo
no tiene cara y son acusaciones sin pruebas. Las denuncias deben presentarse de
manera legal en las instituciones adecuadas”.
El hecho es que
no existe un marco institucional en México que garantice la protección de las
mujeres que denuncian abusos sexuales. Los periódicos están llenos de notas
terribles en donde mujeres que denunciaron fueron violadas nuevamente por sus
agresores como represalia. Además, el proceso de denuncia es agobiante y
retraumatizante para las víctimas, pues se les culpa de su propia agresión. Por
si fuera poco, de acuerdo con el Modelo de Empoderamiento de las Mujeres y la
Erradicación de las Violencias (MEMyEV), en 2016 en México fueron violadas 600
mil mujeres, de las cuales, ese mismo año sólo 12 945 presentaron denuncia
penal y de ellas únicamente se emitieron 364 sentencias penales por violación.
Además de que el 90% de las víctimas que han denunciado tiene la sensación de
no haber tomado la mejor decisión, debido a la oleada de violencia a la que son
sometidas durante el proceso tiende a
culpar a la víctima de su propia agresión. En Estados Unidos, por ejemplo, del total de
violaciones sólo el 17.5% tienen una denuncia formal y de ellas únicamente el
2% de quienes enfrentan la ley tienen castigo, muchas veces sólo de unos
cuantos días en la cárcel. Es decir, los marcos institucionales son
insuficientes para atender la magnitud del problema, más en países como México
con funcionarios e instituciones profundamente corruptas.
3. “Los supuestos abusos tienen años de que pasaron
¿Por qué hasta ahorita?”
Está demostrado
por profesionales que el proceso psicológico que atraviesa una persona después
de un evento traumatizante, puede tardar años en poder sanar, ser reconocido
por la propia víctima y posteriormente lograr hablar sobre su abuso. Además,
las víctimas son calumniadas y suelen ser cuestionadas en lugar de recibir
apoyo. Otras veces, la mujer violentada tiene que seguir en contacto con su
agresor por pertenecer al mismo círculo familiar, laboral o de amigos. Incluso,
a veces simplemente las víctimas no saben a quién acudir o tiene miedo de las
represalias que se puedan tomar en su contra. En fin, razones hay y muchas para
no denunciar en el momento.
4.
“Víctimas hay en ambos lados”
Esa frase viene
de un artículo de , bastante difundido entre hombres y mujeres, incluso militantes
de izquierda, donde afirma que #MeToo es una “hoguera fuera de control” y les
reprocha a las feministas ser torpes y sin inteligencia, además de “insensibles”
ante la muerte de Armando Vega, diciendo que ante el luto que vivía su familia
y seres queridos, ellas, las mujeres que han sido abusadas por años, debían
callar. Dice que es momento del silencio pues “víctimas hay en ambos lados”,
como si el suicidio del bajista de Botellita de Jerez fuese equivalente al
feminicidio de 10 mujeres a diario, de miles por año, todas a manos de hombres
por cierto. Muchos de quienes suscribieron el artículo de Blanche Petrich olvidaron
indignarse de la misma manera por la joven que se suicidó en Coahuila después
de que se difundieran sus fotografías (“packs”) en redes sociales sin su
consentimiento. No es justo el tratamiento que se le da al caso del Armando y
al del resto de las mujeres que no son famosas. Ello por supuesto no implica
que no reconozcamos que existe violencia machista ejercida contra los hombres. Pensemos,
por ejemplo, que el surgimiento de #MeTooHombres pudo haber sido una buena herramienta
de denuncia, sobre todo para las parejas gay. Sin embargo, lejos de ello, se ha
convertido en una reacción de burla y de venganza en contra de las mujeres que
denuncian.
Seguramente las respuestas
reaccionarias al fenómeno #MeToo se irán incrementando en los siguientes días.
Sin embargo, con todo y críticas, creemos que la razón asiste a todas esas
mujeres que se han hermanado y alzan la voz como primer paso de sacudirse del
terror que las agobia. #MeToo es una herramienta ante la agresividad del mundo
que hemos construido contra las mujeres. Como lo dijo el propio Armando Vega, la denuncia que hacen las mujeres del #MeToo “ha
ganado su derecho en el mundo, pues las mujeres, aplastadas por el miedo y la
amenaza, son las principales víctimas de nuestro mundo”.
Lamentamos la muerte de Armando y
le extendemos nuestras condolencias a su familia y amigos. Pero también
lamentamos, nos indigna, nos llenan de rabia los incontables casos de mujeres
que son violentadas diariamente en México y el mundo, aquellas que viven en
perpetuo terror o que fueron asesinadas. El análisis profundo de la sociedad
nos dirá que todas las crueldades que vivimos tienen su origen con el patriarcado
y la destrucción de la comunidad, ocurridos
en los inicios de la civilización. El análisis serio nos llevará a la conclusión
de que la lucha de las mujeres por su liberación es la principal batalla para
construir un mundo mejor para TODAS Y TODOS.
Por ello, creemos que no es
momento de hacerse a un lado, ni de la denuncia, ni del #MeToo, ni de la lucha
en contra de la violencia a las mujeres. Seguiremos denunciando, visibilizando,
combatiendo el patriarcado y luchando porque no haya una sola víctima más de
violencia, porque no se normalice el acoso o el abuso sexual, porque se deje de
culpar a las mujeres de sus propios casos de abuso e incluso de su propio
asesinato. Nuestra solidaridad y sororidad con todas aquellas mujeres que
siguen denunciando a sus agresores. No están solas.
Katia Romero y Andrés Zamora
Abril, 5. 2019

Todo está muy bien...¿Y?
ResponderBorrarPues desde entonces se han organizado en México plataformas de denuncia por abuso o acoso sexual dentro de las organizaciones sociales, tales como Nos Pasa en la Lucha, Red de defensoras, SOS Ciberchantaje, entre otras. Además de que hemos formado redes de sororidad y apoyo entre compañeras de distintas organizaciones para que nuestras denuncias tengan mayor eco y deriven en acciones y exigencias concretas, en donde quienes denunciamos, no terminemos siendo asediadas e incluso expulsadas de nuestras organizaciones. Creo que el 8 y 9 de marzo de este año es una muestra de que las mujeres hemos avanzado en nuestras formas de organizarnos y que vamos por más. Saludos!
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