Un gobierno de izquierda que demerita al pueblo organizado





Katia Romero
Febrero 24, 2019

A últimas fechas el presidente Andrés Manuel López Obrador no pierde ocasión de sus conferencias matutinas para hacer referencia a los organismos de la “sociedad civil organizada” y al movimiento social, sus vicios, dinámicas y a la posición que se está adoptando desde el gobierno federal con respecto a ello.

Destaca en primer lugar la decisión terminante de eliminar todo tipo de partida presupuestal del gobierno destinada a proyectos de gestión de las organizaciones sociales, sean campesinas, obreras, de vivienda, culturales y de cualquier índole (sin mencionar la reciente eliminación de los apoyos a organismos o asociaciones que atienden casos de violencia a las mujeres, que son un caso particular). Ello parece sensato en un escenario en el que, como él mismo menciona, se trata de organizaciones oportunistas y “charras” que no bajan los recursos a las bases sino que únicamente se invierten en gastos operativos y en enriquecer a las dirigencias. Tal es el caso de organizaciones como Antorcha Campesina, la Central Nacional Campesina o algunas organizaciones del Frente Amplio del Campo. En este sentido es que AMLO pretende desaparecer todo tipo de intermediación para que los recursos efectivamente lleguen a manos de quienes lo necesitan. 

Sin embargo cabe preguntar ¿qué ocurre con aquellas organizaciones, que en verdad surgen y se desarrollan del propio pueblo y para luchar por sus reivindicaciones, por defender sus territorios, recursos y satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia?  Como el caso de COCOPO en Durango, quienes continúan defendiendo a las familias ante los violentos desalojos de sus casas del INFONAVIT, como ocurrió el pasado 15 de febrero. Sin mencionar que días después, tras exigirle al presidente López Obrador que tomara cartas en el asunto, fue detenido uno de sus dirigentes  y liberado unas horas después.
Dolorosamente no corrió con la misma suerte Samir Flores, miembro del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, quien tras exigirle a AMLO diálogo y claridad en cuanto al desabasto de agua que traerá el Proyecto Integral de Morelos para las comunidades implicadas en la construcción de la planta termoeléctrica, fue asesinado a balazos a la puerta de su domicilio el pasado 20 de febrero. Y haciendo oídos sordos ante las protestas, a la petición de diálogo y de justicia, se llevó a cabo la consulta los días 23 y 24 de febrero teniendo como evidente resultado la aprobación del proyecto. 

Se entiende que el plan de desarrollo social del Gobierno Federal incluye apoyos mensuales a diversos sectores de la población, entre los que destacan los apoyos al campo, a los adultos mayores y a las juventudes. Pero ¿es suficiente con esos subsidios? Habría que esperar a ver si efectivamente se cubre la totalidad de las necesidades básicas de la población, para lo cual, siguiendo la lógica del gobierno federal, ya no sería necesario entonces contar con organizaciones sociales dedicadas a la gestión.
Esto parece ser el ideal de toda lucha popular, el no tener que luchar ya por algo que le pertenece por principio al pueblo. Pero en el supuesto de que la totalidad de las necesidades básicas de la población estén cubiertas no significa que ahí termine la razón de ser del movimiento social. Máxime que nos encontramos por lo menos desde 1988 ante el desarrollo de un sujeto constituyente que se gesta desde el movimiento social, que se propone la creación de un nuevo proyecto de nación y para lo cual se vuelve necesaria la toma del poder, desde diversas trincheras. 

Para AMLO esta lucha culminó cuando él y el proyecto que encabeza, llegan a ocupar la presidencia del país, pues éste se presenta como la encarnación de toda lucha de izquierda que emerge desde el pueblo y que camina en beneficio del mismo, invisibilizando al resto del espectro de la izquierda organizada. Por tanto, todo esfuerzo que se mantenga fuera de su movimiento no es considerado de izquierda, (en sus propias palabras: “hay muchos grupos que se dicen de izquierda y nunca han estado con nosotros, al contrario, han estado en contra, llamando a votar en contra de nosotros o a no votar”) e incluso son calificados como “conservadores de izquierda”, “ultraconservadores” o como ajenos al auténtico interés del pueblo, incluso a últimas fechas refiriéndose a la “sociedad civil” como un ente que se caracteriza por ser conservador, contrario al pueblo. 

Quienes estamos dentro del movimiento social sabemos bien que es verdad que existen éste tipo de organizaciones y que en nada aportan a la lucha por la liberación del pueblo, de sus relaciones de dominación y en todo caso en beneficio de sus reivindicaciones. También sabemos que es verdad que se trata de un sector considerable del movimiento social. Sin embargo, sabemos que no se trata de la totalidad ni de la mayor parte del movimiento social, por lo que debemos estar atentos del sentido que tiene el que AMLO se encuentre en una insistente búsqueda por resaltar los vicios que revisten a una parte del movimiento social posiblemente con el fin de demeritarlo en su totalidad.

Hoy en día no se vislumbra con claridad una explicación del por qué AMLO insiste en demeritar al movimiento social en su conjunto, durante sus conferencias matutinas. Aunque podemos presumir la pretensión de quitar del camino a toda oposición a sus megaproyectos justificando que se trata de la opinión de una minoría de “conservadores radicales” y por tanto silenciando sus protestas. Lo que es posible afirmar es que no es fortuito que a diario mencione al menos un comentario al respecto. Se está preparando el terreno ideológico para demeritar al sector organizado que permanece en el movimiento social porque decidió no integrarse a Morena y lo que es claro es que un gobierno que pretenda ser un digno representante de izquierda no puede trabajar aislado de sus vínculos con el movimiento social, con sectores organizados de la sociedad que tienen un largo historial de lucha y organización por las reivindicaciones sociales y el bien común. 

El gobierno de AMLO no puede pretender que únicamente quien está en Morena sea digno de ser llamado defensor del pueblo  -o en todo caso de izquierda- invisibilizando a la izquierda organizada que no decidió seguirlo. No puede demeritar al grueso del movimiento social  atribuyéndole un carácter charro, conservador y de derecha. No puede llamar ultra conservador a aquél que lucha por defender las tierras y los recursos de su comunidad sólo por oponerse a un proyecto del gobierno federal que pretende arrebatarle el agua, desterrarlos de sus pueblos. Y tampoco puede pretender ser un gobierno de izquierda sin trabajar de la mano del movimiento social, sin dialogar, sin escuchar lo que el pueblo organizado grita en las calles.Ya hemos visto en algunos gobiernos progresistas de América Latina lo que desgraciadamente ocurre cuando los gobiernos de izquierda se olvidan del pueblo organizado.

Mientras tanto, parece ser que como organizaciones sociales se vuelve una tarea urgente la reconfiguración al interior, en tanto estrategias de acción pero también en tanto depuración ética de nuestros miembros y alianzas. En este sentido es central la tarea de fortalecernos al interior poniendo la mayor parte de nuestros esfuerzos en el trabajo de base. Como organizaciones de base y como frentes amplios debemos contar con la posición ética necesaria para poder señalar los errores del nuevo gobierno, a sabiendas de que su respuesta será -como ha sido hasta ahora- la de descalificarnos como organizaciones charras, de derecha, conservadoras o “ultras”. Debemos salir y hacernos escuchar como lo que somos: la voz del pueblo organizado cuyas luchas han dotado de derechos a las masas trabajadoras, de dignidad y defensa de sus recursos y su identidad, somos la voz del pueblo que clama ser escuchado, que debiese trabajar de la mano de un gobierno digno de ser llamado de izquierda, lejos de pretender ser eliminadas o silenciadas, tal como pretende hacer el gobierno de AMLO. Somos parte del pueblo al que dice servir y en mayor medida es gracias a las luchas que hemos librado por años que un gobierno como el de AMLO pudo llegar al poder.

¿Cuál es el futuro de un gobierno que es en gran medida resultado de las luchas de la izquierda organizada que niega por principio y demerita a esa misma izquierda organizada que decidió no adherirse a su partido?

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